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Infoartritis.com/Enfermedades articulares/Artritis reumatoide/Definición
  10/05/2004
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Definición

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria de las articulaciones que padece aproximadamente el 1% de la población adulta.

 

Es más frecuente en mujeres, con una proporción de 3 a 1.

 

Es más frecuente entre los 40 y 60 años, pero se puede padecer a cualquier edad.

 

La causa de esta enfermedad se desconoce, aunque se ha sugerido que puede ser consecuencia de una infección en pacientes genéticamente predispuestos. Entre los gérmenes implicados, se encuentran: Micoplasma, virus de Epstein-Barr, citomegalovirus, parvovirus y virus de la rubéola, aunque no existe ninguna prueba concluyente de que estos u otros agentes infecciosos produzcan artritis reumatoide.

 

Otra posible causa sería la consecuencia de un mecanismo autoinmune, es decir, que el sistema inmune ataca a ciertas proteínas o sustancias orgánicas del propio organismo a las que considera como “extrañas”. Entre las sustancias implicadas está el colágeno tipo II presente en las articulaciones. 

 

Generalmente la enfermedad se desarrolla poco a poco, aunque en un 10% de los casos el inicio es brusco y repentino e incluso pueden producirse síntomas generales como mareo, náuseas y afectación del estado general.

 

Como se ha mencionado, es una enfermedad articular. Pero en ocasiones aparece afectación extraarticular, es decir, afectación de otros órganos y sistemas del cuerpo fuera de las articulaciones. Si esto se produce, el pronóstico empeora.

 

Síntomas

 

La artritis reumatoide es una enfermedad con unos síntomas físicos claros, de hecho, el diagnóstico en ocasiones lo realiza el paciente cuando acude a su médico de familia explicando qué le ocurre.

 

En la mayor parte de los casos (70%), la enfermedad tiene un comienzo lento y se desarrolla a lo largo de semanas o meses, predominando los síntomas generales como cansancio, falta de apetito, debilidad generalizada y/o dolores musculares.

 

Posteriormente aparecen los síntomas articulares en forma de brotes o reagudizaciones, intercalándose periodos de remisión parciales o completos, de duración variable ,durante los cuales disminuye o desaparece la sintomatología.

 

Manifestaciones articulares

 

Entre las manifestaciones clínicas se encuentran:

 

 

 

-       Rigidez matutina: se produce el bloqueo o agarrotamiento de una o más articulaciones al despertarse por la mañana. Su duración suele ser igual o mayor a una hora y mejora con la actividad.

-       Enrojecimiento, aumento de la temperatura (calor) e hinchazón de las articulaciones (durante los brotes agudos especialmente).

-       Distribución simétrica: durante las primeras semanas, o incluso meses, en la evolución de la enfermedad, las articulaciones afectadas son simétricas y generalmente comienza por las manos y pies.

Suelen dañarse las articulaciones metacarpofalángicas, interfalángicas proximales, muñecas y metatarsofalángicas.

-       Posteriormente se afectan otras articulaciones como hombros, tobillos, rodillas y columna cervical.

 

En otras ocasiones, el inicio de la enfermedad es atípico. Por ejemplo doliendo o estando rígida una sola articulación del cuerpo, lo que se denomina monoartritis crónica o forma monocíclica , o bien pocas articulaciones a la vez pero de forma asimétrica (oligoartritis asimétrica).

 

Aparece en un 20% de pacientes y se caracteriza por un brote agudo que no se repite hasta años después, o no llega a repetirse en toda la vida.

 

En un 10% de los pacientes, se da la Artritis reumatoide denominada Progresiva, caracterizada por una mayor agresividad de la enfermedad.

 

 

En pacientes por encima de los 60 años, el inicio de la enfermedad afecta predominantemente a hombros y caderas, con escasa afectación de manos y pies.

 

Por último, la enfermedad puede iniciarse con síntomas no articulares como dificultad respiratoria, lo que indica afectación pulmonar.

 

Manifestaciones no articulares

 

 En la artritis reumatoide además de las articulaciones se pueden afectar distintos órganos por ello se dice que es una enfermedad "sistémica".





  • Piel: en el 20 a 35% de los pacientes aparecen nódulos subcutáneos (bultos debajo de la piel). No suelen producir síntomas. Aparecen en zonas de presión o roce como el codo o el sacro (parte final de la columna vertebral), pie y dedos de las manos. A veces son persistentes y en otras ocasiones pueden disminuir o desaparecer. También pueden aparecer nódulos en otras partes como el pulmón, corazón etc.

  • Ojos: la manifestación más frecuente es la inflamación de la córnea y conjuntiva (queratoconjuntivitis seca), los pacientes se quejan de sensación de "ojos secos" este síntoma se denomina xeroftalmia.

  • Sistema nervioso: los nervios periféricos se pueden comprimir en algunas zonas de su trayecto por la inflamación o el edema (neuropatía por atrapamiento) con aparición de dolor, alteración de la sensibilidad y hormigueos. En otras ocasiones se afectan los pequeños vasos que nutren los nervios (mononeuritis o polineuropatia). En cuanto al sistema nervioso central la manifestación más frecuente es la afectación de la médula por la inestabilidad de la columna cervical (apareciendo alteración en la sensibilidad, de la movilidad, hormigueos etc).

  • Pulmón: Puede aparecer derrame pleural (presencia de líquido en el espacio pleural), nódulos en el pulmón (que no suelen producir síntomas). La afectación pulmonar puede producir sensación de falta de aire (disnea) y dolor en pecho o costado.

  • Corazón: la manifestación más frecuente es la aparición de una pericarditis (inflamación del pericardio o membrana que reviste el corazón), pueden aparecer también una afectación de las válvulas cardíacas (aórtica o mitral)

  • Otros órganos que se pueden afectar son los músculos, riñón, aparato digestivo etc.


 

EVOLUCIÓN

 

Afectación articular

 

Cuando la afectación de las articulaciones ya son un hecho, los síntomas de dolor, hinchazón y disminución de la movilidad suelen ser simétricos.

Progresivamente se pueden ir produciendo deformidades típicas en las manos como la desviación cubital de los dedos (los dedos se tuercen hacia el dedo meñique), la deformidad en “cuello de cisne” (dedos muy rígidos pero con las puntas flexionadas, debido a una hiperextensión de las articulaciones interfalángicas proximales e hiperflexión de las distales).

Con el tiempo, las palmas de las manos pueden tomar un color rojizo.

 

Además de las manifestaciones no articulares (extrarticulares) los pacientes pueden presentar una serie de complicaciones:

  1. Fracturas: La presencia de osteoporosis está aumentada en los pacientes con artritis reumatoide. Influyen la disminución de la actividad física, la mala nutrición, disminución de la grasa corporal y el uso de medicación necesaria (corticoides). Todo ello aumenta el riesgo de fracturas óseas tras mínimos traumatismos.

  2. Infecciones: la alteración de los sistemas de defensa por la propia enfermedad y por determinados tratamientos que son necesarios puede favorecer la aparición de infecciones.

  3. Amiloidosis: en un número pequeño de pacientes se puede producir el depósito de una sustancia denominada "amiloide" en distintos órganos como riñón, hígado, corazón, aparato digestivo produciendo alteraciones en su función.

  4. Otras: afectación de los tendones (rotura) o de los ligamentos, afectación de vasos (vasculitis), del sistema nervioso etc

Afectación no articular

 

En la artritis reumatoide además de las articulaciones se pueden afectar distintos órganos por ello se dice que es una enfermedad "sistémica".

  • Piel: en el 20 a 35% de los pacientes aparecen nódulos subcutáneos (bultos debajo de la piel). No suelen producir síntomas. Aparecen en zonas de presión o roce como el codo o el sacro (parte final de la columna vertebral), pie y dedos de las manos. A veces son persistentes y en otras ocasiones pueden disminuir o desaparecer. También pueden aparecer nódulos en otras partes como el pulmón, corazón etc.
  • Ojos: la manifestación más frecuente es la inflamación de la córnea y conjuntiva (queratoconjuntivitis seca), los pacientes se quejan de sensación de "ojos secos" este síntoma se denomina xeroftalmia.
  • Sistema nervioso: los nervios periféricos se pueden comprimir en algunas zonas de su trayecto por la inflamación o el edema (neuropatía por atrapamiento) con aparición de dolor, alteración de la sensibilidad y hormigueos. En otras ocasiones se afectan los pequeños vasos que nutren los nervios (mononeuritis o polineuropatia). En cuanto al sistema nervioso central la manifestación más frecuente es la afectación de la médula por la inestabilidad de la columna cervical (apareciendo alteración en la sensibilidad, de la movilidad, hormigueos etc).
  • Pulmón: Puede aparecer derrame pleural (presencia de líquido en el espacio pleural), nódulos en el pulmón (que no suelen producir síntomas). La afectación pulmonar puede producir sensación de falta de aire (disnea) y dolor en pecho o costado.
  • Corazón: la manifestación más frecuente es la aparición de una pericarditis (inflamación del pericardio o membrana que reviste el corazón), pueden aparecer también una afectación de las válvulas cardíacas (aórtica o mitral)
  • Otros órganos que se pueden afectar son los músculos, riñón, aparato digestivo etc.

 

GRADOS DE ARTRITIS REUMATOIDE (Clasificación de Steinbroker)

 

  • Grado I: capacidad completa para desarrollar las ocupaciones habituales sin limitaciones
  • Grado II: posibilidad de realizar las actividades habituales, pero con alguna limitación
  • Grado III: limitación casi total  para realizar las actividades habituales y para el aseo personal
  • Grado IV: limitación total para realizar las actividades habituales y para el aseo personal. Enfermos confinados en cama o silla de ruedas

 

Seguimiento

 

Su médico le controlará cada 3 ó 6 meses según la evolución de la enfermedad y el tratamiento indicado.

En la visita al médico se le realizará una exploración articular y física en general para detectar las posibles manifestaciones extraarticulares.

 

Los análisis de sangre se recomiendan cada 2 meses, incluyen hematología, función renal y hepática, marcadores de la enfermedad (Ej. Fibrinógeno, velocidad de sedimentación(VSG), factor reumatoide (FR), proteína C reactiva (PCR) y análisis de orina.

 

 






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