Actualmente la artritis reumatoide afecta a más de seis millones de personas en los países industrializados, una cifra que en España alcanza los 200.000 enfermos. El 0,5% de la población española sufre las consecuencias de esta patología que se desarrolla en el 25% de los casos de forma leve, en el 50% de forma moderada y en el 25% de forma grave.
Susana Carrizosa
Se trata de una enfermedad cuya incidencia es tres veces mayor entre la población femenina con respecto a la masculina y se comienza a manifestar en las edades comprendidas entre los 30 y los 50 años, aunque también existe la llamada Artritis Reumatoide Juvenil, menos frecuente pero que afecta a la población infantil y juvenil. La AR es una enfermedad que produce una hinchazón de las articulaciones, originando dolor, deformación y dificultad de movimiento de las zonas afectadas. Por su carácter crónico, la enfermedad llega a producir un 5 por ciento de las bajas laborales permanentes en España. “Mis síntomas comenzaron a los A los 16 meses de edad. Los primeros fueron inflamación del dedo corazón de la mano izquierda y posteriormente de la rodilla izquierda. Antes de la inflamación ya caminaba perfectamente, pero a partir de entonces tenía muchas dificultades para levantarme y andar. Tengo que añadir que tuve también amigdalitis (me tuvieron que extirpar las amígdalas) y fiebre. Entonces mis padres me llevaron al pediatra y a urgencias en varias ocasiones sin mucho éxito con el diagnóstico" -cuenta Mariam Labrador de 26 años de edad que actualmente padece Artritis Reumatoide Juvenil.
La incapacidad que la artritis reumatoide puede llegar a causar a las personas que la sufren, obliga a desarrollar tratamientos rápidos, eficaces y que aumenten la calidad de vida de los afectados.
“Una vez en el reumatólogo me hicieron muchas pruebas: análisis, radiografías, una biopsia de tejido sinovial de la rodilla (de la cual tengo una cicatriz de 12 centímetros que lo prueba), para descartar desde una fractura hasta un cáncer. También me trataron con antibióticos y me tuvieron aislada sin poder ver a mis padres, salvo a través de un cristal, todo por sospecha de proceso séptico. Cuando recibí el diagnóstico definitivo y empecé con el tratamiento adecuado ya había cumplido los 2 años. Actualmente estoy afectada de cuello, codos y rodillas, con dolor, inflamación y reducción de movilidad. En menor grado lo estoy de los hombros, tobillos y espalda. En las manos apenas tengo impedimento. Las rodillas se me hinchan a menudo y los problemas de cervicales-cuello me provocan vértigos muy de vez en cuando. No aguanto mucho tiempo de pie, andando me defiendo algo más de tiempo y, por lo general, paso desapercibida. Nadie diría a simple vista que tengo esta enfermedad. Lo que peor llevo es el cansancio constante y el tomar tanta medicación todos los días”.
El dolor y la destrucción articular son los síntomas principales y que producen mayor incapacidad en la artritis reumatoide. Estos síntomas producen una incapacidad funcional que afecta muy negativamente a la calidad de vida de estos enfermos. Precisamente, en muchos casos el dolor severo es lo que lleva a los pacientes a buscar ayuda médica. Los tratamientos farmacológicos son muy efectivos en este sentido. Sin embargo, estos mismos síntomas impiden, en muchas ocasiones llevar a cabo una vida normal por lo que es necesario cambiar determinados hábitos para que, en la medida de lo posible un afectado por AR, goce de la máxima calidad de vida. "Normalmente me levanto a las 8 h, aunque desearía quedarme un ratito más en la cama para apaciguar el dolor" -afirma Mariam Labrador." Hago una tabla de ejercicios y me voy a trabajar. Tengo 1 hora de camino hasta el trabajo. Empiezo la jornada a las 10 h y acabo a las 14 h. Otra hora de vuelta a casa, almuerzo y otra vez a la cama. Dos horas de siesta y a estudiar. Después ceno y de nuevo a dormir. Me enfrento cada día a esta enfermedad confiando en mis posibilidades y con el afán de superarme cada día por mí misma”.
Los especialistas coinciden al destacar las importantes consecuencias y secuelas que una enfermedad como la artritis reumatoide puede causar entre las personas que la sufren, llegando en muchos casos a provocar una incapacidad casi total. En opinión de los expertos ello hace necesario el desarrollo de fármacos que puedan al menos ralentizar la progresión de la enfermedad, mejorar sus síntomas y, en definitiva, aumentar la calidad de vida de los pacientes. “Como padezco esta enfermedad desde que me acuerdo vivo ya con los hábitos de vida adaptados a mi realidad -explica esta valiente joven- . En casa me libro de bastantes tareas, mi madre se encarga de toda la limpieza. Para vestirme uso pantalones anchos, que son más fáciles de poner y quitar, llevo el pelo corto para lavármelo y peinármelo más rápido...
En el trabajo lo más complicado es llegar. Ajusto mis horarios a fin de poderme sentar en el transporte público. Cuanta menos gente más sitio. Y si el tren llega lleno espero el siguiente. El trabajo perfecto para mí es uno en el que esté sentada, pueda cambiar de postura a menudo, tenga horarios flexibles y esté cerca de casa. Actualmente tengo reconocida una minusvalía del 40 por ciento”.
Una dolencia desconocida
Los costes derivados por la artritis reumatoide superan actualmente en nuestro país los 2.250 millones de euros al año, fundamentalmente debidos a los altos niveles de discapacidad, según el estudio llevado a cabo por el Servicio de Reumatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. De los más de 200 casos estudiados, un 77 por ciento son mujeres y el resto son hombres, con una media de edad de 64 años. Los costes derivados de la enfermedad proceden, según el estudio, de los altos niveles de discapacidad que desarrollan los más de 200.000 afectados. La artritis reumatoide es responsable, además, de una pérdida de productividad en la población laboralmente activa. “ No recibo ningún tipo de la Administración –explica esta joven paciente. Sin embargo, me beneficio de matrícula gratuita en la universidad en la que estudio para ser psicóloga. Quiero añadir que los afectados por esta dolencia no tenemos mucha repercusión en la sociedad. Es más, generalmente tememos decir que tenemos Artritis por miedo a ser rechazados o incomprendidos (que nos tachen de vagos, torpes..). Esta enfermedad es desconocida y está subvalorada. Además, nuestras limitaciones físicas nos complican la tarea de manifestarnos. A esto hay que sumar el hecho de que se trata de una enfermedad sobre la que se tiene una idea errónea. Al hablar de Artritis Reumatoide la primera imagen que nos viene a la mente es la de una ancianita que anda muy despacio porque le duelen los huesos”.
Nuevos tratamientos contra la artritis
Actualmente existen importantes esperanzas para los afectados. Así lo señala un estudio británico que se refiere a un medicamento que tradicionalmente incluye los fármacos que han tratado esta patología con la novedad de que incluye uno nuevo, producido por Hoffmann la Roche, el rituximab (de nombre comercial Mabthera), que actúa eliminando ciertos linfocitos B, que en el caso de los enfermos afectados se cree que producen anticuerpos anormales responsables de los síntomas artríticos. Los resultados, aunque preliminares, han sido muy buenos, con mejoras importantes y más o menos permanentes en el 90% de los pacientes. Ya se está realizando un gran estudio cooperativo internacional antes de generalizar su uso.
Encontrar terapias que ayuden a mejorar la calidad de vida de estos pacientes se han convertido en un objetivo prioritario, como resaltó, por otra parte, el XV Congreso de la Liga Europea contra el Reumatismo. Los expertos reunidos en Niza subrayaron la necesidad de encontrar fármacos que puedan ralentizar la progresión de la enfermedad, mejorar sus síntomas y la calidad de vida de los afectados.
Durante el Congreso, el equipo del doctor Vibeke Strand, de la Universidad de Stanford, California (EE.UU), presentó los resultados de su estudio que mostraba el importante papel de la leflunomida en el tratamiento de la artritis reumatoide. Según su investigación, presentada en Niza y elaborada a partir de 482 pacientes, se confirma que aquellos que recibieron leflunomida, presentaron una mejoría de la función física y de la calidad de vida superior a la de los pacientes tratados con metotrexato, otro de los fármacos utilizados en la primera línea del tratamiento de la artritis reumatoide.
La leflunomida es un inmunomodulador de última generación desarrollado por Aventis Pharma y el estudio que doctor Strand ha hecho sobre él ha arrojado resultados satisfactorios. Según el propio experto, dichos resultados les hacen pensar que "la leflunomida es una alternativa altamente eficaz en la prevención a largo plazo de la discapacidad que en la mayoría de los casos suele asociarse a la artritis reumatoide".
Todas estas conclusiones y resultados preliminares nos hacen vislumbrar un horizonte esperanzador para los afectados por AR que lo único que buscan es poder vivir y desarrollar sus vidas con la mayor calidad posible y eso sí, sin dolor, un caballo de batalla contra el que luchar cada día de sus vidas.